EL NIÑO
En una noche
de Septiembre se reunieron a cenar un grupo muy particular de nefastas
entidades. Una enorme sala, adornada de manera muy elegante y formal; sin
embargo, pese a la cantidad de candelabros encendidos, ésta permanecía de un
lúgubre color gris. Una gigantesca mesa rectangular negra estaba justo al medio
de la sala, rodeada de enormes sillas, cada una similar al trono de un rey,
pues eran enormes y con detalles muy artísticos grabados en sus negros maderos.
Sobre la mesa se hallaban toda clase de manjares y en cantidad suficiente como
para comer durante días y como para
alimentar a cientos de personas.
Una enorme
figura, encabezaba uno de los extremos de la mesa. Su aspecto era sumamente
imponente. Se veía robusto cual roble y su estatura era similar a la de un
elefante. Sí, un elefante parado en dos patas. Su enorme cabeza era
adornada por una enorme melena y una
especie de corona, la cual estaba formada a base de espadas y balas. Sobre su
espalda una capa gruesa formada de pieles de animales tejidas entre sí. Sus
ojos, fieros, rojos como la más espesa sangre y una mirada sumamente penetrante,
desafiante y hasta ofensiva. Dio un golpe sobre la mesa, lo cual se escucho tan
fuerte como cuando cae un árbol y abrió su enorme boca y con su ensordecedora voz
dijo:
-“Demos inicio a esta reunión de una vez por todas o empezaré a destrozar sus cabezas”
-“Demos inicio a esta reunión de una vez por todas o empezaré a destrozar sus cabezas”
Mientras hablaba, algunos de los
presentes cubrieron sus orejas, pues su voz les resultaba demasiado fuerte.
Mientras uno de los sirvientes se apresuro a abrir la enorme puerta de la sala
gris y con campana resonando en mano dijo:
-“Ha llegado el invitado que faltaba, puestos de pie todos y saluden a su santidad”
-“Ha llegado el invitado que faltaba, puestos de pie todos y saluden a su santidad”
En el marco de
la puerta yacía de pie una extraña figura. Vestía una larga túnica de muchos
adornos y colores. En el borde inferior de su colorida túnica colgaban cientos
de campanillas, las cuales hacían mucho ruido con cada uno de sus movimientos. En
su mano derecha portaba un báculo de oro, engarzado con todo tipo de piedras
preciosas y grabado con una variedad de figuras como serpientes, aves, cruces,
peces, soles y lunas. Cada uno de sus diez dedos estaba adornado por anillos de
metales y joyas preciosas. De su cuello colgaban enormes cadenas de oro con
cantidad de dijes y cosas similares a amuletos colgando de las mismas. Sobre su
cabeza tenía reposaba una corona dorada, que al igual que el báculo, estaba
engarzada de joyas y grabada con múltiples figuras. Por alguna extraña razón, esta
colorida figura inspiraba solemnidad.
-“Toma asiento de una vez por todas e iniciemos con esto o
tendré que sentarte a la fuerza”
Hablo
nuevamente con voz estruendosa quien encabezaba uno de los extremos de la
gigantesca mesa.
-“Sí, sí, perdonen la demora y no son necesarias las amenazas, en seguida me
sentaré y procederemos con la reunión” Dijo la colorida figura.
Una vez todos
sentados, al centro de la mesa se puso de pie una alta y escuálida figura. Su rostro
estaba totalmente cubierto por una larga y espesa cabellera negra. Asimismo
todo su cuerpo estaba revestido con un sucio y apestoso manto de color negro.
Su cabeza cubierta con una capucha y sobre esta reposaba una corona de aspecto
muy tenebroso. Compuesta por cráneos y cuernos que salían de los agujeros
oculares de los cráneos, esta figura sin duda inspiraba mucho temor. Su voz,
aunque parecían susurros, era clara y de alguna forma sumamente fría, provocaba
escalofríos al escucharle.
La reunión dio inicio con sus fríos susurros diciendo así:
- Gracias a todos por venir. Espero el banquete sea de su gusto. El motivo de esta reunión es para celebrar nuestros avances y proponer nuevas estrategias para la destrucción integral de este asqueroso mundo. Ahora deleitémonos con los manjares y nuestras historias, quién desee iniciar, puede levantar su mano y tomar la palabra.
Se escucha nuevamente un estruendoso golpe, como cuando cae un enorme árbol sobre la tierra y el gigante de la corona de armas y la capa de pieles toma la palabra:
- Al carajo las formalidades. Mi nombre es Violencia y más que todos ustedes yo he estado destruyendo el asqueroso mundo. Las personas ya no saben pensar, y si en dado caso piensan, en lo primero que piensan es en mí. Yo no soy solo un pensamiento, yo soy la acción ejecutada, las palabras hirientes, los insultos, las guerras, la falta de respeto, la falta de paz, el maltrato a los niños, hombres y mujeres por igual. Yo soy el arma de destrucción masiva, estoy impregnado en los genes de toda la humanidad. No existe un solo niño que no haya crecido conmigo y que al ser adultos y tenga sus propios hijos no les enseñe acerca de mi, de una u otra manera. He devorado incontables vidas, he mutilado el concepto de niñez. Yo soy violencia, la palabra paz me causa risa, soy el común denominador de las naciones, pues todas se han erigido usándome como un medio.
Luego de esto, tomo una pierna de cerdo y de un solo bocado
se la comió.
El resto de
invitados parecían estar un poco atónitos, unos por el discurso, otros por el
volumen de su estruendosa vos. Pasaron unos minutos comiendo, cuando una figura
particular que estaba vestida con hojas
de papel, llenas de escritos en todo tipo de idiomas. Algunas de estas hojas
contenían dibujos infantiles para colorear, números, abecedarios y sin duda, muchas otras eran
parte de uno que otro diccionario. En lugar de corona, esta figura adornaba su
cabeza con un cono de cartón. Apenas se
entendía lo que esta figura trataba de decir, ya que su boca estaba atorada de
alimentos. El resto de los invitados la observaban con disgusto, hasta que esta
logró tragar un poco de los alimentos que tenía en su boca y así sus palabras
fueron más entendibles y dijo:
Pues a mí me llaman Falta de
educación, algunos me llaman irresponsabilidad, ignorancia otros desinterés,
tengo muchos nombres, los cuales no me importan, pues no entiendo la mayoría de
lo que estos significan. Estoy seguro, que no son necesarios. La cosa es que lo que yo hago es sembrar la
falta de interés en las personas en progresar, en aprender, en educarse, puesto
que haciendo esto desde que son niños es como quitarles la oportunidad a un
poco de calidad de vida. Si no saben leer y escribir, automáticamente pierden
un ochenta porciento de las probabilidades para sobrevivir en el odioso mundo. Hay padres en los cuales he trabajado muy bien
para que no sean responsables en educar a sus hijos y un gran porcentaje (creo
que se dice porcentaje y creo que tiene que ver con números) de los niños que
no se educan, terminan siendo mendigos o peor aún, criminales, ladrones,
violadores, racistas y asesinos. He hecho
todo esto y sin educarme - aplausos para mí, aplausos para mí.
Después de concluir con estas
palabras hecho un largo eructo y siguió llenándose la boca de comida.
Luego dirigiéndose a la figura que estaba a su lado derecho
le dijo:
-¿Oye tu lombriz de tierra, por qué no comes?
-¿Oye tu lombriz de tierra, por qué no comes?
La figura a su
lado derecho poseía una terrible imagen. Era similar a un esqueleto, totalmente
desnudo y cubierto nada más por uno que otro pellejo. No era imponente del todo, aunque si
impactaba al verle directamente. En su hombro izquierdo había un enorme buitre,
casi del doble del tamaño del que le servía como silla. Esta figura esquelética
se adornaba con una corona de huesos y dientes los cuales estaban encajados en
su cráneo, como si trataran de devorarlo.
La esquelética figura parecía tratar de hablar, más
no podía, al parecer por debilidad, pues solo débiles sollozos salían de sus
resecos y agrietados labios. Sin embargo, el gran buitre abrió el pico y dijo:
- Este moribundo no puede hablar, como verán, está muy débil, tan débil que no puede llevar ni una pizca de estos manjares a su boca. Por cierto, lo traje para poder sentarme, ya que sus sillas, no me resultan más cómodas que uno de estos moribundos. Yo soy el hambre y existo gracias a la indiferencia y al egoísmo principalmente. Debo admitir que soy muy débil, puesto que hay muchísimas formas de erradicarme, pero mi fortaleza radica en la estupidez humana y esta no tiene limites, mucho menos el egoísmo. Las personas prefieren comprar lujos y cosas innecesarias que alimentar al hambriento y hay hambrientos que prefieren vestir antes que comer y malos padres que prefieren alimentar vicios, antes que alimentar a sus hijos y así existo yo, cada día engordo más con los cadáveres de millones de niños que nunca tendrán la oportunidad de caminar, correr, reír, jugar, crecer y educarse. Todo esto por mí, por el hambre. No necesito de estos manjares, solo vine a entretenerme, pues como he mencionado, tengo más de lo que quisiera consumir con tanto muerto de hambre.
Al finalizar, arrancó un pellejo de la esquelética figura en
la cual estaba sentado y se limito a masticarlo.
Una especie de
garra se alzó para tomar la palabra. Todos los ojos de los presentes se
centraron en la extraña figura, la cual poseía un aspecto horripilante, pero
sumamente llamativo. Su piel era color
rojo intenso, la mitad de su cuerpo parecía la de una cabra, así como los
cuernos que adornaban su cabeza. Tenía unos colmillos enormes como los de un león
y unas enormes y negras alas como de murciélago que salía de su espalda. Dos
pares de estas para ser exactos. Poseía
una larga y espesa barba negra y una pequeña corona con la figura de un mundo
colocada justo entre los dos cuernos de cabra de su cabeza. Despedía un terrible olor a azufre y al abrir
su boca se escapaban llamaradas de fuego, como si fuera una especie de dragón y
dijo:
-Yo soy la estrella aquí, yo soy
Lucifer, Satanás, el Diablo y ustedes sabrán el resto de nombres, puesto que
detrás de cada uno de ustedes, en realidad soy yo el que hace y deshace toda la
maldad del mundo.
Interrumpiéndole la solemne y colorida figura del báculo
dorado le dijo:
- ¿De qué te vanaglorias tu, ser artificial? No eres más que
la excusa que utiliza el ser humano para justificar todas las maldades.
- ¿Me lo dices tú, religión,
quién eres el que más habla de mi, el que más me promueve y quien le arrebata
la libertad de pensar y hacer a las personas para “evitar que se vengan
conmigo”? No me hagas reír, tu eres quien siembra la culpa desde que son niños y
todo lo que el niño pueda tocar y ver aparte de la iglesia y sus libros
sagrados, le atribuyes que es de mi propiedad “todo es del Diablo” te llenas la
boca diciendo. Para ti, religión, yo soy el dueño de todo lo material, de todo
el placer, de todos los deseos ajenos a los de la religión, así que si soy
artificial o real, debo agradecerte por la propaganda.
Entonces religión, el ser colorido del báculo, se quedó callado.
Entonces religión, el ser colorido del báculo, se quedó callado.
Durante el resto de la velada
muchos levantaron sus manos para tomar la palabra y hablar de sus maldades.
Entre estos, el odio, el rencor, la enfermedad, entre otros.
Casi llegando al amanecer, la figura alta, escuálida y
susurrante se puso de pie y dijo:
-Hijos míos, han hecho bien desde
la creación del mundo. Cada uno de ustedes, no puede ser mejor ni peor que el
otro. Mientras todos cumplan con su fin que es destruir, todo sigue bien. He
estado pensando en un plan para mejorar la destrucción y está aquí presente.
Levántate y di tu nombre y qué haces.
Al lado derecho de la escuálida
figura estaba una pequeña silla. De esta se levanto una pequeña figura y dijo:
-Hola, yo soy un niño y lo que
hago es guardar todo lo que ustedes hacen. A través de mis sentidos capto todo
lo que ustedes han inculcado en mis padres y al crecer haré lo mismo con mis
hijos y así aseguraré el legado de su padre.
-“Bueno, siéntate, ya has hablado
demasiado y visto demasiado. Espero que cumplas con todo lo que te hemos
dejado.” Dijo la escuálida figura y prosiguió:
-No hay maldad fuera del ser
humano, ellos mismos cultivan y cosechan las semillas que desde niños les
proveemos. Yo, Temor, padre de todos ustedes, me gozo en esta velada al
escuchar de sus acciones y de como siguen infectando y retrasando el progreso
humano. Muchas gracias por haber venido, queda concluida la reunión. Nos
veremos en cien años, si es que queda algo.
Entre abrazos y estrechones de
manos y garras, las horripilantes figuras se fueron poniendo de pie, cuando de
repente se escucha que tocan la gran puerta de la sala gris.
-¡¿Quién rayos se atreve a venir
al finalizar nuestra reunión?! dijo violencia.
Uno de los sirvientes abrió y
para sorpresa de todos, ingresó a la sala un pequeño robot de juguete. Luces
intermitentes de sus ojos y pistola y chispas por su boca. Pasos lentos y
atolondrados, uno tras otro, mientras todos lo observaban con curiosidad. El
robot se detuvo frente a la mesa y el Diablo dijo:
-oye religión, ¿dirás que es mío?
-oye religión, ¿dirás que es mío?
Religión le respondió en tono de burla
-Parece que sólo tú podrías hacer tal broma de mal gusto.
La figura esquelética que sostenía al hambre, parecía estar
sonriendo, muy tenuemente. Con una mueca en su seca y agrietada boca.
Violencia levantó su enorme pie, para aplastar el robot de
juguete, cuando el sirviente que estaba al lado de la puerta dijo:
-al parecer, tenemos visita.
-al parecer, tenemos visita.
Sin hesitar, entro corriendo una pequeña figura y rescató al
robot. Se trataba de un pequeño niño.
Con el robot en manos, lo alzó como ofreciéndoselo a
Violencia y se pudo entender como en un tono muy alegre le dijo:
-¿Jugamos?
Violencia se quedó congelado. El
pequeño niño miro con suma curiosidad a cada uno de los presentes y después de unos segundos se fijo en la
escuálida figura. Nadie se movía, todos lo veían como estupefactos. El pequeño
niño se acerco a la escuálida figura, mientras el gran buitre que posaba en su
hombro izquierdo lo veía con el pico abierto. El niño tomó al escuálido humano
de a mano, se sacó un chocolate de la pequeña bolsa derecha que tenía sus
pequeños pantalones y se lo puso en la mano y le dijo:
-“come”
El escuálido humano, trató con
todas sus fuerzas de apretar la mano del niño en gesto de agradecimiento, pero
no pudo, sin embargo, podía verse brotar un hilo de lágrimas de cada ojo y la
frágil sonrisa en sus secos y quebrados labios.
El buitre llamado hambre dio un grito y salió volando por la puerta.
-“Basta ya!”
Dijo Temor.
-
¿Es que acaso no nos temes?
El pequeño niño respondió con una sonrisa:
-
¿Qué es Temor?
Horrorizados y gritando todos los presentes salieron
corriendo por la puerta. El niño le dio cuerda a su robot y tomando al otro de
la mano salió también con la salida del sol.
Feliz día del niño
León Montes