miércoles, 1 de octubre de 2014

EL NIÑO

EL NIÑO

En una noche de Septiembre se reunieron a cenar un grupo muy particular de nefastas entidades. Una enorme sala, adornada de manera muy elegante y formal; sin embargo, pese a la cantidad de candelabros encendidos, ésta permanecía de un lúgubre color gris. Una gigantesca mesa rectangular negra estaba justo al medio de la sala, rodeada de enormes sillas, cada una similar al trono de un rey, pues eran enormes y con detalles muy artísticos grabados en sus negros maderos. Sobre la mesa se hallaban toda clase de manjares y en cantidad suficiente como para comer durante días  y como para alimentar a cientos de personas.

Una enorme figura, encabezaba uno de los extremos de la mesa. Su aspecto era sumamente imponente. Se veía robusto cual roble y su estatura era similar a la de un elefante. Sí, un elefante parado en dos patas. Su enorme cabeza era adornada  por una enorme melena y una especie de corona, la cual estaba formada a base de espadas y balas. Sobre su espalda una capa gruesa formada de pieles de animales tejidas entre sí. Sus ojos, fieros, rojos como la más espesa sangre y una mirada sumamente penetrante, desafiante y hasta ofensiva. Dio un golpe sobre la mesa, lo cual se escucho tan fuerte como cuando cae un árbol y abrió su enorme boca y con su ensordecedora voz dijo:
-“Demos inicio a esta reunión de una vez por todas o empezaré a destrozar sus cabezas”

Mientras hablaba, algunos de los presentes cubrieron sus orejas, pues su voz les resultaba demasiado fuerte. Mientras uno de los sirvientes se apresuro a abrir la enorme puerta de la sala gris y con campana resonando en mano dijo:
-“Ha llegado el invitado que faltaba, puestos de pie todos y saluden a su santidad”

En el marco de la puerta yacía de pie una extraña figura. Vestía una larga túnica de muchos adornos y colores. En el borde inferior de su colorida túnica colgaban cientos de campanillas, las cuales hacían mucho ruido con cada uno de sus movimientos. En su mano derecha portaba un báculo de oro, engarzado con todo tipo de piedras preciosas y grabado con una variedad de figuras como serpientes, aves, cruces, peces, soles y lunas. Cada uno de sus diez dedos estaba adornado por anillos de metales y joyas preciosas. De su cuello colgaban enormes cadenas de oro con cantidad de dijes y cosas similares a amuletos colgando de las mismas. Sobre su cabeza tenía reposaba una corona dorada, que al igual que el báculo, estaba engarzada de joyas y grabada con múltiples figuras. Por alguna extraña razón, esta colorida figura inspiraba solemnidad.

-“Toma asiento de una vez por todas e iniciemos con esto o tendré que sentarte a la fuerza”
Hablo nuevamente con voz estruendosa quien encabezaba uno de los extremos de la gigantesca mesa.
-“Sí, sí, perdonen la demora y no son necesarias las amenazas, en seguida me sentaré y procederemos con la reunión” Dijo la colorida figura.
Una vez todos sentados, al centro de la mesa se puso de pie una alta y escuálida figura. Su rostro estaba totalmente cubierto por una larga y espesa cabellera negra. Asimismo todo su cuerpo estaba revestido con un sucio y apestoso manto de color negro. Su cabeza cubierta con una capucha y sobre esta reposaba una corona de aspecto muy tenebroso. Compuesta por cráneos y cuernos que salían de los agujeros oculares de los cráneos, esta figura sin duda inspiraba mucho temor. Su voz, aunque parecían susurros, era clara y de alguna forma sumamente fría, provocaba escalofríos al escucharle.
La reunión dio inicio con sus fríos susurros diciendo así:

- Gracias a todos por venir. Espero el banquete sea de su gusto. El motivo de esta reunión es para celebrar nuestros avances y proponer nuevas estrategias para la destrucción integral de este asqueroso mundo. Ahora deleitémonos con los manjares y nuestras historias, quién desee iniciar, puede levantar su mano y tomar la palabra.

Se escucha nuevamente un estruendoso golpe, como cuando cae un enorme árbol sobre la tierra y el gigante de la corona de armas y la capa de pieles toma la palabra:

- Al carajo las formalidades. Mi nombre es Violencia y más que todos ustedes yo he estado destruyendo el asqueroso mundo. Las personas ya no saben pensar, y si en dado caso piensan, en lo primero que piensan es en mí. Yo no soy solo un pensamiento, yo soy la acción ejecutada, las palabras hirientes, los insultos, las guerras, la falta de respeto, la falta de paz, el maltrato a los niños, hombres y mujeres por igual. Yo soy el arma de destrucción masiva, estoy impregnado en los genes de toda la humanidad. No existe un solo niño que no haya crecido conmigo y que al ser adultos y tenga sus propios hijos no les enseñe acerca de mi, de una u otra manera. He devorado incontables vidas, he mutilado el concepto de niñez. Yo soy violencia, la palabra paz me causa risa, soy el común denominador de las naciones, pues todas se han erigido usándome como un medio.

Luego de esto, tomo una pierna de cerdo y de un solo bocado se la comió.
El resto de invitados parecían estar un poco atónitos, unos por el discurso, otros por el volumen de su estruendosa vos. Pasaron unos minutos comiendo, cuando una figura  particular que estaba vestida con hojas de papel, llenas de escritos en todo tipo de idiomas. Algunas de estas hojas contenían dibujos infantiles para colorear, números,  abecedarios y sin duda, muchas otras eran parte de uno que otro diccionario. En lugar de corona, esta figura adornaba su cabeza con un cono de cartón.  Apenas se entendía lo que esta figura trataba de decir, ya que su boca estaba atorada de alimentos. El resto de los invitados la observaban con disgusto, hasta que esta logró tragar un poco de los alimentos que tenía en su boca y así sus palabras fueron más entendibles y dijo:

Pues a mí me llaman Falta de educación, algunos me llaman irresponsabilidad, ignorancia otros desinterés, tengo muchos nombres, los cuales no me importan, pues no entiendo la mayoría de lo que estos significan. Estoy seguro, que no son necesarios.  La cosa es que lo que yo hago es sembrar la falta de interés en las personas en progresar, en aprender, en educarse, puesto que haciendo esto desde que son niños es como quitarles la oportunidad a un poco de calidad de vida. Si no saben leer y escribir, automáticamente pierden un ochenta porciento de las probabilidades para sobrevivir en el odioso mundo.  Hay padres en los cuales he trabajado muy bien para que no sean responsables en educar a sus hijos y un gran porcentaje (creo que se dice porcentaje y creo que tiene que ver con números) de los niños que no se educan, terminan siendo mendigos o peor aún, criminales, ladrones, violadores, racistas y asesinos.  He hecho todo esto y sin educarme - aplausos para mí, aplausos para mí.

Después de concluir con estas palabras hecho un largo eructo y siguió llenándose la boca de comida.
Luego dirigiéndose a la figura que estaba a su lado derecho le dijo:
-¿Oye tu lombriz de tierra, por qué no comes?

La figura a su lado derecho poseía una terrible imagen. Era similar a un esqueleto, totalmente desnudo y cubierto nada más por uno que otro pellejo.  No era imponente del todo, aunque si impactaba al verle directamente. En su hombro izquierdo había un enorme buitre, casi del doble del tamaño del que le servía como silla. Esta figura esquelética se adornaba con una corona de huesos y dientes los cuales estaban encajados en su cráneo, como si trataran de devorarlo.
La esquelética figura parecía tratar de hablar, más no podía, al parecer por debilidad, pues solo débiles sollozos salían de sus resecos y agrietados labios. Sin embargo, el gran buitre abrió el pico y dijo:

- Este moribundo no puede hablar, como verán, está muy débil, tan débil que no puede llevar ni una pizca de estos manjares a su boca. Por cierto, lo traje para poder sentarme, ya que sus sillas, no me resultan más cómodas que uno de estos moribundos. Yo soy el hambre y existo gracias a la indiferencia y al egoísmo principalmente.  Debo admitir que soy muy débil, puesto que hay muchísimas formas de erradicarme, pero mi fortaleza radica en la estupidez humana y esta no tiene limites, mucho menos el egoísmo. Las personas prefieren comprar lujos y cosas innecesarias que alimentar al hambriento y hay hambrientos que prefieren vestir antes que comer y malos padres que prefieren alimentar vicios, antes que alimentar a sus hijos y  así existo yo, cada día engordo más con los cadáveres de millones de niños que nunca tendrán la oportunidad de caminar, correr, reír, jugar, crecer y educarse. Todo esto por mí, por el hambre. No necesito de estos manjares, solo vine a entretenerme, pues como he mencionado, tengo más de lo que quisiera consumir con tanto muerto de hambre.
Al finalizar, arrancó un pellejo de la esquelética figura en la cual estaba sentado y se limito a masticarlo.

Una especie de garra se alzó para tomar la palabra. Todos los ojos de los presentes se centraron en la extraña figura, la cual poseía un aspecto horripilante, pero sumamente llamativo.  Su piel era color rojo intenso, la mitad de su cuerpo parecía la de una cabra, así como los cuernos que adornaban su cabeza. Tenía unos colmillos enormes como los de un león y unas enormes y negras alas como de murciélago que salía de su espalda. Dos pares de estas para ser exactos.  Poseía una larga y espesa barba negra y una pequeña corona con la figura de un mundo colocada justo entre los dos cuernos de cabra de su cabeza.  Despedía un terrible olor a azufre y al abrir su boca se escapaban llamaradas de fuego, como si fuera una especie de dragón y dijo:

-Yo soy la estrella aquí, yo soy Lucifer, Satanás, el Diablo y ustedes sabrán el resto de nombres, puesto que detrás de cada uno de ustedes, en realidad soy yo el que hace y deshace toda la maldad del mundo.

Interrumpiéndole la solemne y colorida figura del báculo dorado le dijo:

- ¿De qué te vanaglorias tu, ser artificial? No eres más que la excusa que utiliza el ser humano para justificar todas las maldades.

- ¿Me lo dices tú, religión, quién eres el que más habla de mi, el que más me promueve y quien le arrebata la libertad de pensar y hacer a las personas para “evitar que se vengan conmigo”? No me hagas reír, tu eres quien siembra la culpa desde que son niños y todo lo que el niño pueda tocar y ver aparte de la iglesia y sus libros sagrados, le atribuyes que es de mi propiedad “todo es del Diablo” te llenas la boca diciendo. Para ti, religión, yo soy el dueño de todo lo material, de todo el placer, de todos los deseos ajenos a los de la religión, así que si soy artificial o real, debo agradecerte por la propaganda.

Entonces religión, el ser colorido del báculo, se quedó callado.
Durante el resto de la velada muchos levantaron sus manos para tomar la palabra y hablar de sus maldades. Entre estos, el odio, el rencor, la enfermedad, entre otros.
Casi llegando al amanecer, la figura alta, escuálida y susurrante se puso de pie y dijo:
-Hijos míos, han hecho bien desde la creación del mundo. Cada uno de ustedes, no puede ser mejor ni peor que el otro. Mientras todos cumplan con su fin que es destruir, todo sigue bien. He estado pensando en un plan para mejorar la destrucción y está aquí presente. Levántate y di tu nombre y qué haces.

Al lado derecho de la escuálida figura estaba una pequeña silla. De esta se levanto una pequeña figura y dijo:

-Hola, yo soy un niño y lo que hago es guardar todo lo que ustedes hacen. A través de mis sentidos capto todo lo que ustedes han inculcado en mis padres y al crecer haré lo mismo con mis hijos y así aseguraré el legado de su padre.

-“Bueno, siéntate, ya has hablado demasiado y visto demasiado. Espero que cumplas con todo lo que te hemos dejado.” Dijo la escuálida figura y prosiguió:

-No hay maldad fuera del ser humano, ellos mismos cultivan y cosechan las semillas que desde niños les proveemos. Yo, Temor, padre de todos ustedes, me gozo en esta velada al escuchar de sus acciones y de como siguen infectando y retrasando el progreso humano. Muchas gracias por haber venido, queda concluida la reunión. Nos veremos en cien años, si es que queda algo.
Entre abrazos y estrechones de manos y garras, las horripilantes figuras se fueron poniendo de pie, cuando de repente se escucha que tocan la gran puerta de la sala gris.

-¡¿Quién rayos se atreve a venir al finalizar nuestra reunión?! dijo violencia.
Uno de los sirvientes abrió y para sorpresa de todos, ingresó a la sala un pequeño robot de juguete. Luces intermitentes de sus ojos y pistola y chispas por su boca. Pasos lentos y atolondrados, uno tras otro, mientras todos lo observaban con curiosidad. El robot se detuvo frente a la mesa y el Diablo dijo:

-oye religión, ¿dirás que es mío?
Religión le respondió en tono de burla
-Parece que sólo tú podrías hacer tal broma de mal gusto.

La figura esquelética que sostenía al hambre, parecía estar sonriendo, muy tenuemente. Con una mueca en su seca y agrietada boca.
Violencia levantó su enorme pie, para aplastar el robot de juguete, cuando el sirviente que estaba al lado de la puerta dijo:
-al parecer, tenemos visita.

Sin hesitar, entro corriendo una pequeña figura y rescató al robot. Se trataba de un pequeño niño.
Con el robot en manos, lo alzó como ofreciéndoselo a Violencia y se pudo entender como en un tono muy alegre le dijo:
-¿Jugamos?

Violencia se quedó congelado. El pequeño niño miro con suma curiosidad a cada uno de los presentes  y después de unos segundos se fijo en la escuálida figura. Nadie se movía, todos lo veían como estupefactos. El pequeño niño se acerco a la escuálida figura, mientras el gran buitre que posaba en su hombro izquierdo lo veía con el pico abierto. El niño tomó al escuálido humano de a mano, se sacó un chocolate de la pequeña bolsa derecha que tenía sus pequeños pantalones y se lo puso en la mano y le dijo:
-“come”

El escuálido humano, trató con todas sus fuerzas de apretar la mano del niño en gesto de agradecimiento, pero no pudo, sin embargo, podía verse brotar un hilo de lágrimas de cada ojo y la frágil sonrisa en sus secos y quebrados labios.  El buitre llamado hambre dio un grito y salió volando por la puerta.

-“Basta ya!”
Dijo Temor.
-          ¿Es que acaso no nos temes?

El pequeño niño respondió con una sonrisa:
-          ¿Qué es Temor?

Horrorizados y gritando todos los presentes salieron corriendo por la puerta. El niño le dio cuerda a su robot y tomando al otro de la mano salió también con la salida del sol.

Feliz día del niño


León Montes