martes, 19 de abril de 2016

Desde la jaula

Quizá nunca has experimentado esto. Esa sensación de un vacío, el cual no se llena con nada. Nunca has sentido como que nada tiene sabor o nada te satisface. No sé cómo llegué a este punto, una y otra vez y más veces de las que puedo recordar. He intentado de todo para sentirme vivo, sentirme lleno, satisfecho, sentir el sabor de las cosas y sólo he tenido momentos  y sensaciones muy efímeras.

A menudo me examino y pienso qué tan mal hombre o ser humano soy como para sentirme así, no logro encontrar respuesta. Me esmero por ayudar a los que me rodean, por hacerlos reír en medio de sus penas, por estar ahí para ellos o ellas. Es un estúpido complejo de superhéroe que tengo. Suele ser muy desgastante, en especial cuando te das cuenta de lo inútil que realmente es todo esto. No entiendo la satisfacción que radica en estudiar, trabajar, procrear, ejercitarse para verse bien, vestirse bien.

Dios? No gracias, mi concepto de Dios es que, sin duda, existe y va mucho más allá de lo que podemos comprender o concebir y todo lo que representa no puede estar en una iglesia de x o y religión y mucho menos en un libro exageradamente editado, alterado y traducido. Dios no necesita de mis oraciones, de mis ofrendas, de mi alabanza con canciones románticas y mucho menos de mis balbuceos sin sentido. Dios está, creo todo lo que vemos y se le agradece por eso, es todo.

Medicamentos? He estado ahí, he probado muchos, para dormir, para levantar el ánimo, para la ansiedad. No funcionan, sólo crean hábito y al final tienen el mismo efecto de placebo que un chocolate, una cerveza fría o un buen whisky.

Compañía? Vaya si no la he añorado, sin embargo, aun teniéndola, me he sentido tan solo en multitudes, detrás de las carcajadas, en medio de los abrazos, en lo cálido de los besos.
Las amistades van y vienen, sin culpa alguna, siempre estamos en un constante flujo, nos movemos a diferentes circunstancias, diferentes escenarios. Me aburre y desespera pasar mucho tiempo en lo mismo, la vida se va con la ideología del tiempo.

Mujeres? Varias han venido o yo he ido a ellas, varias se han ido o yo me he retirado.  Siempre hay algún detalle por lo cual no podemos quedarnos juntos. Siempre será por dinero, por mentiras, por estúpidos familiares, por egoísmo, por parasitismo. Quizá deba aceptar finalmente la idea de que somos animales, nos dejamos llevar por el instinto, por la calentura.

Amor? Quizá después de la religión, esta sea la falacia más grande. No hay tal cosa como el amor, todo es un proceso químico, temporal, como todo en esta vida.  El amor durará lo que la dopamina durará arriba. Hay muchas cosas que se confunden con el amor, entre estas la codependencia. Dicha codependencia es comprensible cuando se entiende el temor a quedarse solo. Sin embargo, solos nacimos, solos moriremos y dentro de nosotros, debajo de la máscara que mostramos cada día, estamos solos.

La idea que un dios te quite ese sentimiento de soledad y te haga sentir lleno, completo, “amado”, valioso, no es más que autosugestión.

Quizá debería optar por matarme de una vez por todas, total, ya muerto nada importa. Sin embargo, me tragué la idea de la esperanza, de que algún día las cosas van a estar bien, algún día me sentiré bien y es por eso que sigo pedaleando cuesta arriba en un camino que no me gusta, que no me llena, que no me satisface.

A veces me siento sumergido en la repugnancia hacia todo lo que me rodea. Las personas, las tendencias, las circunstancias. A veces me asfixio con lo que tengo adentro. Estos estúpidos sentimientos. Quisiera vomitarlo todo!

Nada realmente importa, cuando piensas seguido en la muerte, pues no importa lo que hagamos, igual moriremos, entonces cuál es el miedo a morir? Quizá este temor nos fue inculcado con la idea del infierno, quizá es inherente con el temor a lo desconocido. De cualquier forma, con o sin temor, todos hemos de morir.

Malditos sean todos, maldito sea yo, todos somos seres autoindulgentes, siempre con finalidades ulteriores, siempre buscando sentirnos bien con nosotros mismos, sin importar, lo inocente de la obra.

Me encantaría ser una de esas basuras de gente egoístas, que sin importar qué, sólo velan por su nariz abiertamente. Tienen sexo sin sentido, traicionan, roban, matan. A la larga, al menos tienen y hacen lo que quieren. Yo no puedo, por mucho que me desagrade la gente, no puedo lastimarlos deliberadamente, no lo tolero, ni aunque merezcan ser lastimados, simplemente no puedo.


Estoy cansado, como si hubiera vivido cien años. Estoy harto de todo, de la gente, del clima, de la comida, de las noches, de los días, de este vacío.
Todo es tan irrelevante…nada tiene sentido…

No hay comentarios:

Publicar un comentario